Várices e insuficiencia venosa

La insuficiencia venosa ocurre cuando las venas, casi siempre de las piernas, pierden la capacidad de devolver la sangre al corazón. La sangre se acumula y las venas se dilatan, formando várices. Con un ultrasonido Doppler y el tratamiento correcto, los síntomas mejoran de forma notable.

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¿Qué es?

La insuficiencia venosa es una condición en la que las venas, con mayor frecuencia las de las piernas, ya no logran impulsar la sangre de regreso al corazón. Cuando esto sucede, la sangre se queda estancada dentro de los vasos, que poco a poco se dilatan y se vuelven varicosos.

Normalmente la sangre viaja del corazón a las piernas por las arterias y regresa por las venas. Para subir la sangre desde los pies, las venas se apoyan en los músculos que las rodean y en una serie de válvulas de un solo sentido que impiden que la sangre se devuelva. Cuando esos músculos o esas válvulas se debilitan, la vena pierde eficacia y la sangre comienza a acumularse en lugar de regresar al corazón.

Las várices son vasos superficiales que se ven dilatados y retorcidos. Cualquier vena puede volverse varicosa, aunque ocurre sobre todo en las piernas. Son distintas de las llamadas arañas vasculares, venitas finas de color azul o morado muy cercanas a la piel que rara vez causan dolor y suelen ser una preocupación estética.

Síntomas y señales de alerta

La insuficiencia venosa puede provocar diversas molestias, entre ellas:

  • Venas abultadas y retorcidas, visibles bajo la piel
  • Coloración azulada o morada en la superficie de la piel
  • Hinchazón, comezón, ardor, dolor o pulsaciones en las piernas
  • Sensación de pesadez y cansancio en las piernas
  • Calambres musculares y piernas inquietas
  • Cambios en el color de la piel

Sin atención, pueden surgir complicaciones como úlceras en la piel, sangrado de venas superficiales, inflamación de una vena (flebitis) o coágulos que llegan a causar trombosis venosa profunda.

Factores de riesgo

Varios factores aumentan la probabilidad de desarrollar insuficiencia venosa:

  • Antecedentes familiares de várices
  • Embarazo y otras situaciones que aumentan la presión sobre las venas de las piernas
  • Permanecer mucho tiempo de pie o sentado
  • Sobrepeso, que incrementa la presión en las piernas
  • Antecedentes de coágulos sanguíneos o de tabaquismo
  • Menopausia y envejecimiento, que reducen la elasticidad de los vasos

¿Cómo se diagnostica?

La valoración inicia con la historia clínica y una exploración física de las piernas. El estudio de imagen central para confirmar el diagnóstico es:

  • Ultrasonido venoso (Doppler): utiliza ondas de sonido para observar las venas en tiempo real. Permite comprobar si las válvulas están funcionando correctamente, mostrar el sentido en que circula la sangre y detectar la presencia de coágulos. Es un estudio seguro, indoloro y no usa radiación, por lo que puede repetirse cuando sea necesario para dar seguimiento.

Esta información le permite al médico decidir cuál es el tratamiento más adecuado para cada paciente y vigilar la evolución con el tiempo.

¿Cómo se trata?

Muchas medidas de estilo de vida ayudan a prevenir las várices y a aliviar las molestias:

  • Elevar las piernas al sentarse o dormir
  • Usar medias o vendajes de compresión
  • Evitar estar de pie durante periodos prolongados
  • Mantener un peso saludable
  • Hacer ejercicio para fortalecer las piernas

Cuando las molestias persisten o el dolor es importante, existen tratamientos eficaces:

  • Escleroterapia: se inyecta una solución directamente en la vena para que se cierre y, con el tiempo, desaparezca. En venas más grandes se utiliza una espuma para sellarlas.
  • Ablación térmica endovenosa: un procedimiento guiado por imagen que emplea energía de radiofrecuencia o láser para calentar y sellar la vena afectada. El ultrasonido ayuda a guiar el catéter con precisión.
  • Flebectomía: una técnica mínimamente invasiva que retira las várices superficiales a través de incisiones muy pequeñas en la piel.

Con la valoración y el tratamiento adecuados, la mayoría de las personas logra alivio y mejora la apariencia de sus piernas.

Esta información es de carácter educativo y no sustituye la consulta médica. Cada caso es distinto: si tienes síntomas o dudas, acude con tu médico para una valoración personalizada.

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