Cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón se forma en los tejidos del pulmón, generalmente en las células que recubren las vías por donde pasa el aire. Muchas veces se descubre primero en un estudio de imagen, y por eso la detección oportuna marca una gran diferencia en el tratamiento.

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¿Qué es?

El cáncer de pulmón se desarrolla en los tejidos del pulmón, sobre todo en las células que recubren las vías por donde circula el aire. Es una de las principales causas de muerte por cáncer en el mundo, y la gran mayoría de los casos se relaciona con el consumo de tabaco, presente o pasado.

Existen dos grandes tipos, que se distinguen por su aspecto al microscopio:

  • El cáncer de pulmón de células pequeñas, menos frecuente pero más agresivo y con mayor tendencia a diseminarse.
  • El cáncer de pulmón de células no pequeñas, que suele crecer más despacio y tarda más en salir del pulmón.

Síntomas y señales de alerta

En etapas tempranas, este cáncer casi nunca da molestias, por lo que muchas veces se descubre por casualidad en un estudio hecho por otro motivo. Cuando aparecen, los síntomas pueden incluir:

  • Sensación de falta de aire
  • Dolor en el pecho
  • Tos persistente que no mejora
  • Toser con sangre
  • Dolor de hombro que no cede
  • Ronquera o dificultad para tragar
  • Pérdida de peso sin causa, cansancio o dolor de huesos

Factores de riesgo

El factor de riesgo más importante es el tabaquismo. Otros factores que conviene conocer son:

  • La edad
  • La exposición al humo de tabaco ajeno
  • El contacto con asbesto o con gas radón
  • La predisposición genética

Dejar de fumar, a cualquier edad, sigue siendo la medida más útil para reducir el riesgo.

¿Cómo se diagnostica?

La evaluación inicia con la revisión de antecedentes, síntomas y una exploración física. Los estudios de imagen son la pieza clave para detectar y valorar este cáncer.

  • La tomografía de tórax es el estudio principal: muestra detalles finos del pulmón y descubre tumores que serían difíciles de ver de otra forma.
  • La tomografía de baja dosis se usa para tamizaje en personas con alto riesgo, ya que ofrece buenas imágenes con mucha menos radiación.
  • La radiografía de tórax suele ser el primer estudio cuando hay síntomas y permite una vista general de pulmones, corazón y vasos.
  • El PET/CT ayuda a saber qué tanto se ha extendido la enfermedad y a evaluar la respuesta al tratamiento.
  • La resonancia magnética, en casos seleccionados, valora el cerebro u otras estructuras del tórax con gran detalle.

Si los estudios sugieren la presencia de cáncer, se realiza una biopsia. Muchas veces la muestra se toma con una aguja fina a través de la piel, guiada por tomografía, un procedimiento seguro y eficaz.

¿Cómo se trata?

El tratamiento depende de la etapa de la enfermedad y casi siempre se decide en equipo, con varias especialidades. Las opciones principales son:

  • Cirugía, que retira el tumor y parte del tejido pulmonar; es la opción central en etapas tempranas.
  • Radioterapia, que usa rayos de alta energía; la radioterapia corporal estereotáctica es una alternativa a la cirugía en pacientes que no la pueden recibir.
  • Tratamiento sistémico, que abarca quimioterapia, terapias dirigidas contra mutaciones específicas e inmunoterapia.

Es importante recordar que la palabra "inoperable" no significa "incurable": cada vez más pacientes reciben tratamientos no quirúrgicos con buenos resultados. El plan se adapta siempre a cada persona.

Esta información es de carácter educativo y no sustituye la consulta médica. Cada caso es distinto: si tienes síntomas o dudas, acude con tu médico para una valoración personalizada.

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