Cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal es un tumor maligno del colon o del recto, las partes finales del intestino grueso. Como en sus primeras etapas casi no da síntomas, los estudios de detección son la mejor forma de encontrarlo a tiempo, cuando aún puede tratarse con éxito.

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¿Qué es?

El cáncer colorrectal es un tumor maligno del intestino grueso, que puede afectar al colon o al recto. El colon se divide en varios segmentos: el ascendente del lado derecho, el transverso en la parte media, el descendente del lado izquierdo y el sigmoides en la pelvis, que se conecta con el recto, la porción final justo antes del ano.

Muchos de estos tumores se desarrollan a lo largo de varios años, con frecuencia a partir de pólipos, que son crecimientos precancerosos que poco a poco pueden transformarse en cáncer. La buena noticia es que, si se detectan a tiempo, esos pólipos pueden retirarse antes de que se conviertan en un problema mayor.

Síntomas y señales de alerta

En etapas tempranas, este cáncer suele no causar ninguna molestia. Cuando el tumor crece lo suficiente, pueden aparecer señales como:

  • Dolor abdominal, cólicos o gases
  • Pérdida de peso y cansancio
  • Cambios en las evacuaciones: diarrea, estreñimiento o inflamación
  • Heces más delgadas de lo habitual
  • Sangre en las heces o sangrado rectal
  • Bloqueo parcial o total al paso de las heces

Factores de riesgo

Varios elementos pueden aumentar la probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal:

  • La edad
  • El origen étnico
  • Antecedentes personales o familiares de enfermedades del colon
  • El tipo de alimentación

Por eso es importante platicar con el médico sobre cuándo conviene iniciar los estudios de detección, ya que encontrar un pólipo a tiempo permite retirarlo y prevenir la enfermedad.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se apoya en estudios que permiten ver el interior del intestino y valorar qué tanto se ha extendido la enfermedad. Los estudios de imagen tienen aquí un papel central:

  • La colonoscopía usa un tubo flexible con una cámara que recorre el colon y permite tomar muestras o retirar pólipos.
  • La colonografía por tomografía, también llamada colonoscopía virtual, obtiene imágenes detalladas del abdomen y la pelvis con baja dosis de radiación y detecta pólipos y masas.
  • El colon por enema con doble contraste es un estudio de rayos X del intestino grueso, hoy poco usado por existir mejores opciones.
  • La tomografía de abdomen y pelvis y la del tórax ayudan a buscar signos de diseminación.
  • El PET/CT localiza zonas de actividad tumoral en el cuerpo.
  • La resonancia magnética y el ultrasonido endorrectal son muy útiles para precisar la extensión local en el cáncer de recto, sin usar radiación.

¿Cómo se trata?

El tratamiento depende del tamaño, la extensión y la etapa del tumor. Las opciones principales son:

  • Cirugía, para retirar parte o todo el segmento afectado del colon. En algunos casos se requiere una colostomía o ileostomía de forma temporal o permanente.
  • Radioterapia, generalmente combinada con quimioterapia y dada antes de la cirugía en casos avanzados; la radioterapia externa dirige rayos de alta energía al tumor.
  • Quimioterapia, que puede usarse sola o junto con la radioterapia para reducir el riesgo de que el tumor regrese o para disminuir su tamaño.

El plan de tratamiento se diseña de manera individual, considerando cada caso en particular.

Esta información es de carácter educativo y no sustituye la consulta médica. Cada caso es distinto: si tienes síntomas o dudas, acude con tu médico para una valoración personalizada.

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