Cáncer de próstata

El cáncer de próstata es un tumor de la glándula prostática, que se ubica debajo de la vejiga y delante del recto. Por lo general crece de forma lenta y silenciosa, así que la revisión periódica es la mejor manera de encontrarlo a tiempo.

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¿Qué es?

La próstata es una glándula que se encuentra debajo de la vejiga, delante del recto y por encima de la base del pene; rodea la primera porción de la uretra y participa en la producción del semen. El cáncer de próstata es un tumor que se desarrolla en esta glándula.

La mayoría de las veces se trata de un tumor de crecimiento lento, que durante mucho tiempo no produce molestias. Algunos tipos, sin embargo, pueden ser más agresivos y diseminarse con mayor rapidez. Es el cáncer más frecuente en los hombres y se presenta sobre todo después de los 50 años, aunque puede aparecer antes.

Síntomas y señales de alerta

En sus primeras etapas, este cáncer casi siempre es silencioso y se descubre gracias a la revisión de rutina. Cuando está más avanzado, pueden aparecer señales como:

  • Sangre en la orina o en el semen
  • Dolor en la parte baja de la espalda, la pelvis o la cadera
  • Problemas o cambios al orinar
  • Dificultad para tener una erección

Factores de riesgo

Algunos factores que aumentan la probabilidad de presentar cáncer de próstata son:

  • La edad
  • El origen étnico, con mayor frecuencia en hombres afrodescendientes
  • El exceso de peso
  • Tener familiares directos con cáncer de próstata
  • Una alimentación alta en grasas o carnes rojas
  • Antecedentes de enfermedades de transmisión sexual

¿Cómo se diagnostica?

La valoración comienza con la revisión de antecedentes y síntomas, junto con una exploración física. El tamizaje suele incluir el análisis de sangre del antígeno prostático específico (APE) y el tacto rectal, que valora el tamaño y la textura de la glándula.

Cuando estos resultados son anormales, los estudios de imagen permiten precisar el diagnóstico:

  • El ultrasonido de próstata, realizado por vía rectal, muestra la glándula y los tejidos cercanos, y suele usarse para guiar la toma de biopsias.
  • La resonancia magnética ofrece imágenes muy detalladas sin usar radiación; la resonancia multiparamétrica combina varias técnicas para evaluar tanto la estructura como el funcionamiento de la próstata, y ayuda a saber si la enfermedad se ha extendido a ganglios o huesos.
  • El gammagrama óseo y el PET/CT se emplean para investigar si hay diseminación a los huesos o para detectar recaídas.

La biopsia, guiada por ultrasonido o por resonancia, confirma el diagnóstico al analizar pequeñas muestras de tejido.

¿Cómo se trata?

Existen varias opciones, y la elección depende de la agresividad del tumor, la etapa, la edad y la salud general del paciente. Entre las principales se encuentran:

  • Vigilancia activa, que consiste en observación cuidadosa y controles periódicos cuando el tumor es de bajo riesgo.
  • Cirugía (prostatectomía radical), que retira la glándula y puede realizarse con técnicas asistidas por robot.
  • Radioterapia externa, incluida la modalidad de intensidad modulada y la estereotáctica corporal, que dirige los rayos con gran precisión.
  • Braquiterapia, que coloca material radiactivo dentro o cerca del tumor.
  • Terapias focales y tratamientos sistémicos para casos seleccionados o avanzados.

El plan se decide siempre de manera conjunta entre el paciente y su equipo médico.

Esta información es de carácter educativo y no sustituye la consulta médica. Cada caso es distinto: si tienes síntomas o dudas, acude con tu médico para una valoración personalizada.

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