¿Qué es?
El sangrado vaginal normal, es decir, la menstruación, forma parte del ciclo de la mujer. Suele presentarse cada 21 a 35 días y dura entre dos y siete días. Se considera sangrado vaginal anormal aquel que ocurre:
- Entre periodos, incluido el manchado leve
- Después de las relaciones sexuales
- Durante la menstruación, pero más abundante o más prolongado de lo habitual, o por más de siete días
- Después de la menopausia
Este tipo de sangrado tiene causas muy variadas y, en muchos casos, benignas. Lo importante es no ignorarlo y comentarlo con tu médico para conocer su origen.
Síntomas y señales de alerta
El signo principal es, por supuesto, el sangrado fuera de lo esperado. Conviene buscar valoración médica cuando notas:
- Sangrado o manchado entre un periodo y otro
- Sangrado después de tener relaciones sexuales
- Reglas notablemente más abundantes que de costumbre
- Periodos que se prolongan más de siete días
- Cualquier sangrado después de la menopausia
Llevar un registro de cuándo y cuánto sangras le da a tu médico información valiosa para la evaluación.
Factores de riesgo
El sangrado vaginal anormal puede deberse a distintas situaciones, entre ellas:
- Miomas (fibromas) uterinos
- Pólipos endometriales
- Infecciones del útero
- El embarazo, un aborto o un embarazo ectópico
- Restos de tejido en el útero después de un embarazo
- Cánceres del útero, como el de endometrio o el de cuello uterino
La mayoría de estas causas son tratables, y la evaluación oportuna ayuda a definir cuál corresponde a tu caso.
¿Cómo se diagnostica?
Para encontrar la causa del sangrado, tu médico realizará una exploración física y pélvica, y puede solicitar análisis de sangre, pruebas hormonales, de función tiroidea, de embarazo o para descartar infecciones. Junto con ellos, los estudios de imagen son esenciales para observar el útero por dentro.
- El ultrasonido pélvico evalúa el útero, el cuello uterino, los ovarios, las trompas y la vejiga mediante ondas de sonido, sin usar radiación.
- El ultrasonido transvaginal, en el que se introduce un pequeño dispositivo en la vagina, ofrece imágenes detalladas del endometrio (la capa interna del útero) y de las paredes uterinas.
- La sonohisterografía, o ultrasonido del útero, permite una revisión más profunda de la cavidad uterina. En este procedimiento se introduce una solución salina para medir el endometrio y buscar pólipos o masas de tejido.
- La resonancia magnética de la pelvis se utiliza después del ultrasonido para visualizar con mayor claridad los miomas, posibles tumores o restos de tejido tras un embarazo.
Otros estudios, como la histeroscopía y la biopsia del endometrio, permiten observar directamente la cavidad uterina y analizar una muestra de tejido para precisar el diagnóstico.
¿Cómo se trata?
El tratamiento depende de la causa que origina el sangrado y puede incluir:
- Medicamentos, como tratamientos hormonales, pastillas anticonceptivas o dispositivos intrauterinos que liberan hormonas.
- Embolización de miomas uterinos, un procedimiento mínimamente invasivo guiado por imagen en el que se bloquea el flujo de sangre hacia los miomas para que disminuyan de tamaño.
- Ablación endometrial, en la que se elimina el revestimiento del útero con calor, frío u otras técnicas, guiada por un instrumento óptico.
- Miomectomía, la extracción quirúrgica de los miomas, o legrado, que retira tejido del endometrio.
- Histerectomía, la cirugía que extrae el útero, reservada para casos específicos.
Tu médico te orientará sobre la opción más adecuada según la causa identificada.