Pancreatitis

La pancreatitis es la inflamación del páncreas, el órgano que produce las enzimas que ayudan a digerir los alimentos. Puede presentarse de manera brusca o volverse crónica con el tiempo. Identificar la causa y valorar las complicaciones con estudios de imagen es esencial para un tratamiento adecuado.

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¿Qué es?

El páncreas es una glándula grande situada detrás del estómago, frente a la columna y junto al duodeno. Su trabajo es enviar enzimas digestivas al intestino delgado para ayudar a procesar los alimentos. Cuando este órgano se inflama, hablamos de pancreatitis.

Existen dos formas. La pancreatitis aguda aparece de manera repentina: el dolor en la parte alta del abdomen es su signo más característico y suele resolverse en pocos días con tratamiento. La pancreatitis crónica es una inflamación que se mantiene en el tiempo, muchas veces como consecuencia de episodios agudos repetidos, y puede ocasionar daño permanente.

Síntomas y señales de alerta

En la forma aguda, lo más frecuente es un dolor en la boca del estómago que puede irradiarse a la espalda, junto con náuseas, vómito, fiebre y aumento de la frecuencia cardiaca.

En la forma crónica las molestias suelen ser:

  • Dolor en la parte alta del abdomen que empeora después de comer
  • Heces con mal olor o de aspecto grasoso
  • Pérdida de peso sin proponérselo
  • Diarrea

En algunas personas el dolor es leve o ausente hasta que surgen complicaciones, por eso conviene no restar importancia a estos síntomas.

Factores de riesgo

Las causas más comunes de pancreatitis aguda son los cálculos biliares y el consumo excesivo de alcohol. Otros factores menos frecuentes incluyen niveles muy altos de triglicéridos, efectos secundarios de ciertos medicamentos y lesiones del páncreas relacionadas con algún procedimiento médico. En ocasiones la causa no llega a identificarse. La pancreatitis puede generar complicaciones serias, como infecciones, colecciones de líquido en el abdomen, daño del tejido pancreático o diabetes.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la pancreatitis aguda se apoya sobre todo en análisis de sangre, y la forma crónica puede valorarse con estudios de heces. Sin embargo, los estudios de imagen son fundamentales: muestran el páncreas y los conductos con detalle, ayudan a medir la extensión de la inflamación, a encontrar la causa y a detectar complicaciones.

  • Ultrasonido abdominal: revisa la vesícula y los conductos biliares; es muy útil para buscar cálculos y comprobar si hay obstrucción del flujo de bilis.
  • Tomografía computarizada: ofrece imágenes detalladas del páncreas, la vesícula y los conductos. Se usa con frecuencia cuando se sospechan complicaciones.
  • Colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM): muestra con nitidez los conductos biliares y pancreáticos, incluyendo piedras pequeñas difíciles de ver con otros métodos.
  • Colangiopancreatografía endoscópica (CPRE): además de explorar los conductos, permite retirar cálculos que estén causando obstrucción.

¿Cómo se trata?

La pancreatitis aguda suele requerir hospitalización para vigilar de cerca la evolución. El tratamiento se centra en medidas de soporte: líquidos por vía intravenosa, control del dolor, manejo nutricional y, cuando es necesario, antibióticos para tratar una infección.

En la pancreatitis crónica, los objetivos son aliviar el dolor, mejorar la digestión y cuidar la función del páncreas. El médico puede recomendar cambios en la alimentación, evitar el alcohol y tomar suplementos que faciliten la digestión.

Cuando la causa son cálculos biliares o una obstrucción de los conductos, se trata también ese problema de fondo. Cada plan se diseña según la persona y la gravedad del cuadro.

Esta información es de carácter educativo y no sustituye la consulta médica. Cada caso es distinto: si tienes síntomas o dudas, acude con tu médico para una valoración personalizada.

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