Cáncer de ovario

El cáncer de ovario se desarrolla en estos órganos reproductivos femeninos y, al principio, rara vez da síntomas claros. Por eso es importante conocer las molestias que merecen atención y acudir con tu médico, quien puede apoyarse en estudios de imagen para evaluar el caso con precisión.

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¿Qué es?

El cáncer de ovario aparece en los ovarios, ese par de glándulas reproductivas femeninas que se ubican a cada lado del útero, dentro de la pelvis. Son los órganos donde se forman los óvulos.

La mayoría de los casos se presenta en mujeres mayores de 55 años. Una de sus características más importantes es que, en sus primeras etapas, suele crecer en silencio, sin dar señales evidentes. Por eso muchas veces se descubre cuando ya está más avanzado. Conocerlo no debe causar alarma, sino motivar atención: estar pendiente de los cambios del cuerpo permite actuar más pronto.

Síntomas y señales de alerta

Cuando el tumor crece, puede empezar a producir molestias. Conviene prestar atención si notas:

  • Presión o dolor en la parte baja del abdomen o en la pelvis
  • Hinchazón, distensión o sensación de inflamación abdominal
  • Náuseas, indigestión, gases, estreñimiento o diarrea
  • Fatiga persistente que no mejora
  • Necesidad de orinar con más frecuencia o urgencia
  • Sangrado vaginal inusual, como reglas muy abundantes o sangrado después de la menopausia

Estos síntomas pueden deberse a muchas causas distintas y benignas. Aun así, si son constantes o nuevos para ti, vale la pena comentarlos con tu médico.

Factores de riesgo

No siempre se sabe por qué aparece esta enfermedad, pero algunas situaciones aumentan la probabilidad:

  • Tener edad avanzada, especialmente después de los 55 años
  • Contar con antecedentes familiares de cáncer de ovario
  • No haber estado embarazada nunca
  • Portar mutaciones en los genes BRCA 1 o BRCA 2, que también elevan el riesgo de cáncer de mama

Tener uno de estos factores no significa que vayas a desarrollar la enfermedad; solo indica que conviene mantener una vigilancia más cercana con tu médico.

¿Cómo se diagnostica?

La evaluación comienza con una conversación sobre tus antecedentes y síntomas, además de una exploración física que incluye un examen pélvico. A partir de ahí, los estudios de imagen son la herramienta clave para convertir una sospecha en información clara.

  • El ultrasonido pélvico suele ser el primer estudio: usa ondas de sonido para mostrar los órganos de la pelvis y ayuda a identificar tumores en los ovarios o el útero. La modalidad transvaginal, en la que se introduce una sonda delgada en la vagina, ofrece imágenes más detalladas del útero y los ovarios.
  • La resonancia magnética de la pelvis emplea campos magnéticos para obtener imágenes muy precisas de los ovarios y las estructuras vecinas. A veces se aplica medio de contraste para resaltar mejor los tejidos.
  • La tomografía computarizada de abdomen y pelvis utiliza rayos X para revisar toda la cavidad abdominal y ayuda a encontrar la causa de las molestias.
  • Los análisis de sangre, como el marcador CA-125, pueden mostrar niveles elevados de ciertas proteínas en algunos tipos de cáncer de ovario.

Si se confirma el cáncer, estudios como la tomografía de tórax, la resonancia o el PET ayudan a conocer el tamaño del tumor y si se ha extendido, información indispensable para planear el tratamiento.

¿Cómo se trata?

El tratamiento depende de si el cáncer está limitado al ovario o si se ha diseminado a otras zonas. Las opciones más comunes incluyen:

  • Cirugía, que puede consistir en retirar uno o ambos ovarios y, en casos más avanzados, también el útero y otros tejidos afectados.
  • Quimioterapia, medicamentos que destruyen las células cancerosas. Suele usarse después de la cirugía o como primer paso cuando el tumor no puede operarse de inicio.
  • Inmunoterapia y radioterapia, esta última empleada en pocas ocasiones para tratar zonas concretas que causan dolor u otras molestias.

Cada caso es distinto, y tu equipo médico definirá contigo el plan más adecuado.

Esta información es de carácter educativo y no sustituye la consulta médica. Cada caso es distinto: si tienes síntomas o dudas, acude con tu médico para una valoración personalizada.

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