¿Qué es?
La tiroides es una glándula pequeña con forma de mariposa que se encuentra en la parte frontal del cuello y rodea la tráquea. Produce hormonas que regulan la manera en que el cuerpo usa la energía e influye en casi todos los órganos.
Un nódulo de tiroides es un bulto o crecimiento que se forma dentro de esta glándula. Conviene tener en mente algo tranquilizador: la gran mayoría de los nódulos son benignos y no representan un peligro. Solo una parte pequeña corresponde a cáncer de tiroides, una enfermedad poco frecuente y que, en la mayoría de los casos, puede curarse. De hecho, hoy se detectan más nódulos que antes, sobre todo gracias al uso del ultrasonido.
Síntomas y señales de alerta
Muchos nódulos no producen ninguna molestia y se descubren durante una revisión. Cuando hay síntomas, estos pueden incluir:
- Un bulto o abultamiento visible o palpable en el cuello
- Ronquera o cambios en la voz
- Dolor o sensibilidad en la zona del cuello
- Cansancio o cambios en la piel y el cabello
- Cambios de peso sin una razón clara
- Sensación de presión o molestia al tragar
Algunos nódulos producen hormona de más y pueden causar nerviosismo, palpitaciones o intolerancia al calor; otros se asocian a una glándula que trabaja de menos, con fatiga y sensación de frío.
Factores de riesgo
Algunos elementos pueden influir en la aparición de nódulos o de enfermedad tiroidea:
- Ser mujer, ya que estas condiciones son más frecuentes en ellas
- La edad
- Antecedentes de exposición a radiación en el cuello
- Tener enfermedades autoinmunes, como la tiroiditis de Hashimoto
- Antecedentes familiares de problemas de tiroides
- La deficiencia de yodo en la alimentación
¿Cómo se diagnostica?
La evaluación suele iniciar con una exploración física del cuello y análisis de sangre que miden los niveles hormonales. Si se detecta un nódulo o las pruebas muestran alguna alteración, los estudios de imagen son fundamentales para aclarar el panorama.
- El ultrasonido es el estudio principal: permite ver con detalle la estructura interna de la tiroides y de cada nódulo, y ayuda a estimar la probabilidad de que un nódulo requiera mayor atención. Es un estudio cómodo y sin radiación.
- La biopsia por aspiración con aguja fina guiada por ultrasonido se realiza cuando un nódulo resulta sospechoso; con la guía de la imagen se toma una pequeña muestra para analizarla.
- El gammagrama tiroideo valora el funcionamiento de la glándula con una dosis baja de yodo radiactivo.
- Si se confirma un cáncer, estudios como la tomografía o el PET/CT ayudan a conocer su tamaño, ubicación y posible extensión.
¿Cómo se trata?
El tratamiento depende de la naturaleza del nódulo y de la condición de la tiroides:
- Muchos nódulos benignos solo requieren vigilancia con controles periódicos.
- Cuando la glándula trabaja de menos, se utiliza hormona tiroidea sintética para restablecer los niveles del cuerpo.
- Cuando trabaja de más, las opciones incluyen medicamentos antitiroideos, yodo radiactivo y, en algunos casos, cirugía.
- El cáncer de tiroides suele tratarse con cirugía para retirar la glándula, seguida con frecuencia de yodo radiactivo para eliminar el tejido restante.
Cada caso se valora de manera individual junto con el equipo médico, y la mayoría tiene un pronóstico favorable.