Hígado graso

El hígado graso es la acumulación de demasiada grasa en este órgano. Muchas veces no produce molestias claras, así que pasa inadvertido. Con los estudios adecuados podemos detectarlo a tiempo, valorar si hay daño y actuar antes de que avance.

Agendar una valoración

¿Qué es?

El hígado graso es una enfermedad en la que se acumula demasiada grasa dentro del hígado. Es normal que el hígado contenga algo de grasa, pero cuando esta supera el 5 o 6 por ciento del tejido, se considera anormal. A esa acumulación se le llama esteatosis.

Cuando el exceso de grasa provoca inflamación, muerte de células y cicatrización, la enfermedad evoluciona a una etapa llamada esteatohepatitis. Si esto se mantiene mucho tiempo, el tejido sano se reemplaza por tejido cicatrizal, lo que se conoce como fibrosis hepática. La fibrosis reduce el flujo de sangre dentro del hígado y disminuye su capacidad de funcionar. Sin tratamiento, puede avanzar hacia la cirrosis, la insuficiencia del hígado e incluso el cáncer.

Existen dos grandes causas. La primera es el hígado graso por consumo excesivo de alcohol. La segunda, el hígado graso no asociado al alcohol, que se relaciona con un metabolismo alterado y se vincula con la obesidad, el colesterol alto y la diabetes; esta forma es la enfermedad del hígado más común en los países desarrollados. Otras causas incluyen las hepatitis virales, ciertos medicamentos y el embarazo.

Síntomas y señales de alerta

Uno de los mayores retos del hígado graso es que, en sus etapas iniciales, muchas personas no saben que lo tienen, porque los síntomas suelen ser vagos, como un cansancio leve o una ligera molestia en el abdomen. A medida que la enfermedad avanza pueden aparecer:

  • Pérdida de apetito y de peso
  • Debilidad o cansancio marcado
  • Náuseas
  • Coloración amarillenta de la piel y los ojos, conocida como ictericia
  • Acumulación de líquido e hinchazón en las piernas y el abdomen
  • Confusión y dificultad para concentrarse

Factores de riesgo

Varios factores aumentan la probabilidad de desarrollar hígado graso:

  • El consumo excesivo de alcohol
  • La obesidad o el sobrepeso
  • La diabetes
  • El colesterol y los triglicéridos elevados
  • Las hepatitis virales
  • El uso de ciertos medicamentos, como algunos esteroides o quimioterapias

Muchos de estos factores se pueden modificar, lo que abre la puerta a prevenir o frenar la enfermedad.

¿Cómo se diagnostica?

La valoración comienza con la historia clínica y una exploración física. También suelen pedirse análisis de sangre para revisar el funcionamiento del hígado, incluyendo las enzimas ALT y AST, que pueden estar elevadas cuando hay grasa. Sin embargo, los estudios de imagen son fundamentales para ver el hígado por dentro y medir su estado:

  • El ultrasonido abdominal usa ondas de sonido para evaluar el tamaño, la forma y el flujo de sangre del hígado. En estas imágenes, un hígado con grasa se ve más brillante de lo normal, y un hígado con fibrosis avanzada luce irregular y reducido de tamaño.
  • La tomografía de abdomen permite valorar el órgano con detalle; un hígado graso tiende a verse más oscuro de lo habitual.
  • La resonancia magnética es el estudio más sensible para detectar la grasa, incluso cuando es leve, y con una técnica especial puede calcular el porcentaje exacto de grasa en el hígado.
  • La elastografía, por ultrasonido o por resonancia, mide la rigidez del hígado. Un hígado con fibrosis es más rígido, y esta prueba detecta el endurecimiento de forma temprana, lo que en muchos casos evita la necesidad de una biopsia.
  • La biopsia hepática es un procedimiento guiado por imagen en el que se toma una pequeña muestra de tejido para analizarla al microscopio.

¿Cómo se trata?

El tratamiento depende de la causa y se enfoca en prevenir, frenar o incluso revertir el avance de la fibrosis. La buena noticia es que, atendido a tiempo, el hígado graso puede mejorar de forma importante.

Entre las medidas más recomendadas están:

  • Cambios en la alimentación, hacia una dieta más saludable
  • Ejercicio regular y reducción de peso
  • Control del colesterol y de la diabetes
  • Medicamentos para la inflamación o la resistencia a la insulina, cuando el médico los indique
  • Evitar por completo el consumo de alcohol

Cada caso es distinto, así que lo ideal es definir el plan de tratamiento junto con tu médico, quien dará seguimiento a la evolución del hígado.

Esta información es de carácter educativo y no sustituye la consulta médica. Cada caso es distinto: si tienes síntomas o dudas, acude con tu médico para una valoración personalizada.

¡Escríbenos!