¿Qué es?
El cáncer de endometrio comienza en el endometrio, que es la capa interna que tapiza el útero. Se trata del tipo más frecuente de cáncer uterino y tiene una característica muy alentadora: cuando se detecta de forma temprana, las posibilidades de curación son altas.
No se conoce con exactitud por qué aparece, pero se sabe que los niveles elevados de la hormona estrógeno influyen en su desarrollo. Descubrirlo pronto marca una gran diferencia, y por eso es valioso conocer sus señales.
Síntomas y señales de alerta
El síntoma más característico es el sangrado vaginal anormal. La situación más típica es el sangrado en una mujer que ya está en la menopausia y dejó de tener reglas. Otras molestias que pueden presentarse son:
- Dolor en la región pélvica
- Dolor durante las relaciones sexuales
- Dolor o dificultad al orinar
- Sangrado entre un periodo menstrual y otro
Cualquier sangrado después de la menopausia debe revisarse siempre con tu médico, aunque la causa muchas veces resulte benigna.
Factores de riesgo
Varios factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar este cáncer, en buena parte relacionados con la exposición a estrógenos:
- Niveles altos de estrógeno o tratamientos con esta hormona
- Diabetes
- Obesidad
- Ciclos menstruales poco frecuentes o irregulares
- Problemas de fertilidad
- No haber tenido embarazos
Tener uno de estos factores no garantiza que aparezca la enfermedad, pero sí justifica una vigilancia más atenta junto a tu médico.
¿Cómo se diagnostica?
La evaluación inicia con preguntas sobre tus antecedentes y síntomas, seguidas de una exploración física. Cuando hay sospecha de cáncer, los estudios de imagen tienen un papel central para aclarar el panorama.
- El ultrasonido, especialmente en su modalidad transvaginal, usa ondas de sonido para mostrar con detalle el interior del útero. Una técnica complementaria, la sonohisterografía, introduce solución salina estéril a través del cuello uterino para ver con mayor claridad la cavidad y el grosor del endometrio.
- La resonancia magnética del cuerpo ofrece imágenes muy detalladas del útero, los ganglios linfáticos y los tejidos vecinos. Es de gran utilidad para conocer la etapa de la enfermedad y planear el tratamiento; en ocasiones se usa medio de contraste para resaltar mejor las estructuras.
- La tomografía computarizada ayuda a revisar la pelvis, el abdomen o el tórax y puede mostrar si la enfermedad se ha extendido a ganglios, pulmones u otras zonas.
- El PET emplea una pequeña cantidad de material radiactivo para precisar la extensión del cáncer y puede combinarse con tomografía o resonancia para obtener vistas más exactas.
La biopsia, que consiste en tomar una muestra de tejido del endometrio, es casi siempre la única forma de confirmar con certeza si existe cáncer.
¿Cómo se trata?
El tratamiento depende de la etapa de la enfermedad y de si el cáncer permanece solo en el revestimiento uterino. Las opciones incluyen:
- Histerectomía total, una cirugía que retira el útero, el cuello uterino, los ovarios y las trompas. Suele ser la forma más eficaz de curar el cáncer en etapas tempranas.
- Radioterapia, que puede aplicarse después de la cirugía o en su lugar, ya sea desde el exterior del cuerpo o colocando la fuente cerca del tejido a tratar.
- Quimioterapia, usada cuando la enfermedad se ha diseminado o tiene mayor riesgo de regresar.
- Terapia hormonal, indicada en tumores sensibles a las hormonas, e inmunoterapia, que apoya al sistema de defensas a combatir el cáncer.
Tu equipo médico elegirá contigo el plan más conveniente según tu caso.