¿Qué es?
La estenosis de la arteria carótida es un estrechamiento de las grandes arterias situadas a ambos lados del cuello. Estas arterias tienen una función vital: transportan sangre hacia la cabeza, la cara y el cerebro. El estrechamiento se debe casi siempre a la aterosclerosis, es decir, a la acumulación de placa en la pared interna de las arterias. Con el paso del tiempo, esa estrechez puede avanzar hasta llegar a obstruir por completo el vaso.
En algunas personas, la estenosis produce mareo, sensación de desmayo o visión borrosa, señales de que el cerebro no está recibiendo suficiente sangre. Sin embargo, en muchos casos la primera manifestación es un evento cerebral o un ataque isquémico transitorio. Esto ocurre cuando un pequeño coágulo se forma en la arteria estrechada, se desprende y viaja al cerebro, donde puede tapar un vaso más pequeño.
El ataque isquémico transitorio suele ser breve y no deja daño permanente, pero funciona como una advertencia importante. Un evento cerebral, en cambio, puede dejar secuelas. Por eso, revisar las carótidas a tiempo marca una gran diferencia.
Síntomas y señales de alerta
Las molestias relacionadas con la estenosis carótida pueden incluir:
- Mareo o sensación de que se va a perder el conocimiento
- Visión borrosa
- Debilidad o entumecimiento en un lado del cuerpo
- Dificultad para hablar
- Problemas para entender o responder a otras personas
- Dolor de cabeza
Factores de riesgo
Entre los factores que aumentan el riesgo de estenosis carotídea están la edad avanzada, el tabaquismo, la presión arterial alta, la diabetes, el sobrepeso u obesidad y la falta de actividad física. Modificar lo que esté a tu alcance ayuda a proteger tus arterias.
¿Cómo se diagnostica?
En ocasiones, el médico detecta un sonido anormal al escuchar el cuello con el estetoscopio. Para confirmar el diagnóstico, ubicar el estrechamiento y medir su gravedad, los estudios de imagen son fundamentales:
- Ultrasonido carotídeo, incluyendo Doppler: utiliza ondas de sonido para mostrar las arterias en tiempo real y localizar obstrucciones. La técnica Doppler permite detectar zonas donde el flujo de sangre está reducido. Es un estudio cómodo y sin radiación.
- Angiotomografía: ofrece imágenes muy detalladas de las arterias del cuello y resulta especialmente útil en personas con marcapasos o stents.
- Angiorresonancia magnética: brinda información parecida a la de la tomografía, sin emplear radiación ionizante.
- Angiografía cerebral: un estudio mínimamente invasivo en el que se guía un catéter hasta la zona de interés y se inyecta contraste para obtener imágenes precisas.
Estos estudios convierten una sospecha en información clara para decidir el mejor camino.
¿Cómo se trata?
Cuando el estrechamiento es de leve a moderado, suele recomendarse modificar el estilo de vida y, en algunos casos, tomar medicamentos:
- Cambios en el estilo de vida: dejar de fumar, mantener un peso saludable, comer de forma equilibrada, reducir la sal y hacer ejercicio con regularidad.
- Medicamentos: para controlar la presión arterial o bajar el colesterol, y a veces aspirina u otros fármacos que ayudan a prevenir coágulos.
Si la obstrucción es severa, puede ser necesario un tratamiento más directo:
- Endarterectomía carotídea: una cirugía en la que se retira la placa de la arteria.
- Angioplastia carotídea con stent: una opción menos invasiva, en la que se abre la arteria y se coloca un stent para mantenerla despejada.
El tratamiento se elige según las características de cada persona.