Tumores cerebrales

Un tumor cerebral es un conjunto de células anormales que crece dentro o cerca del cerebro. Como el cráneo es un espacio cerrado, su crecimiento puede afectar el tejido sano. Existen tumores benignos y malignos, y un diagnóstico preciso permite elegir el mejor camino.

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¿Qué es?

Un tumor cerebral es un grupo de células anormales que se desarrolla dentro o alrededor del cerebro. Estas células pueden dañar el tejido sano de forma directa, al invadirlo, o de manera indirecta, al ocupar espacio, generar inflamación y aumentar la presión dentro del cráneo.

Los tumores cerebrales pueden ser benignos o malignos. Un tumor benigno no contiene células cancerosas y suele crecer lentamente. Un tumor maligno, también llamado cáncer cerebral, tiende a crecer más rápido e invadir las zonas sanas.

Los tumores malignos se dividen en dos grupos: los primarios, que nacen en el propio cerebro, y los metastásicos, que se forman cuando células cancerosas de otra parte del cuerpo llegan hasta él. Los tumores primarios pueden ser benignos o malignos, mientras que los metastásicos casi siempre son malignos.

Síntomas y señales de alerta

Los síntomas dependen del tamaño y la ubicación del tumor. Algunas señales que conviene comentar con el médico son:

  • Dolores de cabeza frecuentes o de aparición reciente
  • Náuseas y vómito
  • Convulsiones
  • Cambios en la conducta o la personalidad
  • Pérdida de memoria
  • Problemas para ver o escuchar

Muchas de estas molestias pueden tener causas muy distintas y benignas. Lo importante es valorarlas a tiempo para tener claridad.

Factores de riesgo

En la mayoría de los casos, la causa de los tumores cerebrales primarios no se conoce. Aun así, se han identificado algunos factores que pueden influir:

  • Factores genéticos heredados en la familia
  • Influencias del entorno o ambientales
  • Haber recibido radioterapia en la cabeza durante la infancia, situación que contribuye solo en muy pocos casos

Tener un factor de riesgo no significa que la enfermedad vaya a presentarse.

¿Cómo se diagnostica?

Los estudios de imagen son el pilar para detectar y evaluar un tumor cerebral. El médico puede solicitar uno o varios:

  • La resonancia magnética de cabeza es el estudio más sensible para detectar tumores y definir su extensión, ya que ofrece imágenes muy detalladas de los tejidos blandos. La resonancia de columna ayuda cuando el tumor podría afectar la médula espinal.
  • La resonancia funcional mide la actividad de zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje y el movimiento, lo cual es útil para planear una cirugía con mayor seguridad.
  • La tomografía computarizada de cabeza permite detectar tumores, mostrar sangrado o inflamación y apoyar la planeación del tratamiento.
  • El PET evalúa cómo funciona el tumor a nivel celular, y la angiografía cerebral muestra el riego sanguíneo del tumor.

Cuando se sospecha que el tumor proviene de otra parte del cuerpo, pueden realizarse estudios de tórax y abdomen. La biopsia, a menudo guiada por imagen, confirma el diagnóstico.

¿Cómo se trata?

El tratamiento depende del tamaño y tipo de tumor, su velocidad de crecimiento y la salud general de la persona. Las opciones incluyen:

  • La cirugía, que busca retirar todo o parte del tumor protegiendo el tejido sano, y también puede aliviar la presión dentro del cráneo.
  • La radioterapia, que dirige rayos de alta energía hacia el tumor, hoy con técnicas muy precisas guiadas por imagen.
  • La quimioterapia, con medicamentos que destruyen o frenan las células de crecimiento rápido, frecuentemente combinada con radioterapia.
  • La terapia biológica dirigida, que aprovecha el sistema inmunológico identificando marcadores en las células del tumor.

En muchos casos se combinan varias de estas opciones, siempre con un plan diseñado para cada paciente.

Esta información es de carácter educativo y no sustituye la consulta médica. Cada caso es distinto: si tienes síntomas o dudas, acude con tu médico para una valoración personalizada.

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