Apendicitis

La apendicitis es la inflamación del apéndice, un pequeño tubo de tejido unido al intestino grueso en la parte baja derecha del abdomen. Suele provocar dolor abdominal que va en aumento. Reconocerla pronto es clave para un tratamiento oportuno y seguro.

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¿Qué es?

La apendicitis es la inflamación del apéndice, una pequeña estructura en forma de tubo cerrado que está unida al intestino grueso, en la parte baja derecha del abdomen. Esta inflamación aparece cuando el apéndice se infecta o se obstruye.

La obstrucción puede deberse a la acumulación de materia fecal, a la presencia de un cuerpo extraño o, con menor frecuencia, a un tumor. El dolor de la apendicitis tiene un patrón característico: suele comenzar alrededor del ombligo y, con el paso de las horas, se desplaza hacia la parte baja derecha del abdomen. Al principio puede ser un dolor sordo, pero tiende a volverse más agudo e intenso. Es importante saber que la apendicitis puede ser difícil de identificar, porque otras enfermedades provocan molestias parecidas, y no todas las personas presentan todos los síntomas. Por eso, ante un dolor abdominal que no cede y va en aumento, conviene buscar atención médica pronto.

Síntomas y señales de alerta

Además del dolor que migra hacia el lado derecho, pueden presentarse:

  • Náuseas o vómito
  • Fiebre, al inicio leve y luego más alta
  • Pérdida del apetito, especialmente en niños
  • Hinchazón o sensibilidad al tocar el abdomen
  • Cambios en la evacuación, como diarrea o estreñimiento
  • Dificultad para expulsar gases

Si el dolor abdominal empeora de forma constante, es importante acudir al médico sin demora.

Factores de riesgo

La apendicitis puede presentarse en cualquier persona, pero algunos aspectos influyen:

  • Es más frecuente en niños, adolescentes y adultos jóvenes
  • La obstrucción del apéndice por materia fecal
  • La presencia de cuerpos extraños o, en casos poco comunes, un tumor
  • Procesos infecciosos del aparato digestivo

No siempre es posible prevenirla, por lo que el reconocimiento temprano es lo más importante.

¿Cómo se diagnostica?

Como los síntomas de la apendicitis se parecen a los de otros padecimientos, los estudios de imagen son fundamentales para confirmar el diagnóstico con precisión y actuar a tiempo.

El ultrasonido del abdomen o de la pelvis es una herramienta muy útil, ya que utiliza ondas de sonido y no emplea radiación; esto lo hace especialmente recomendable en niños y en mujeres embarazadas. La tomografía computarizada del abdomen y la pelvis es uno de los estudios preferidos en adultos por su alta exactitud para detectar la inflamación del apéndice, y suele realizarse con contraste. En pacientes jóvenes o embarazadas también puede recurrirse a la resonancia magnética, que obtiene imágenes detalladas sin radiación. En algunos casos se solicita primero una radiografía del abdomen o del tórax para descartar otras causas de dolor, como una neumonía o una obstrucción intestinal. El estudio adecuado depende de cada paciente y permite tomar la decisión correcta.

¿Cómo se trata?

El tratamiento más habitual de la apendicitis es la apendicectomía, es decir, la cirugía para extirpar el apéndice por completo. Es un procedimiento bien establecido y eficaz.

En algunos casos, el apéndice puede romperse y formar un absceso, que es una acumulación de pus. Cuando esto ocurre, además de la cirugía puede ser necesario un drenaje del absceso, un procedimiento mínimamente invasivo en el que se retira el líquido infectado. Tras este tratamiento, el paciente suele permanecer un tiempo en el hospital y después continúa con un seguimiento para confirmar que la recuperación avanza de forma adecuada. Detectar y tratar la apendicitis a tiempo reduce el riesgo de complicaciones.

Esta información es de carácter educativo y no sustituye la consulta médica. Cada caso es distinto: si tienes síntomas o dudas, acude con tu médico para una valoración personalizada.

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