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Sin miedo al estudio: Guía para acompañar a tu hijo en su ultrasonido

Por Dr. Roberto Amaya · Médico Radiólogo 22 Jun 2025 5 min
Sin miedo al estudio: Guía para acompañar a tu hijo en su ultrasonido

"¿Cómo le digo que le van a hacer un estudio sin que se asuste?"

Esa es una pregunta que escuchamos seguido en el consultorio. Y es completamente válida. Porque cuando se trata de nuestros hijos, uno quiere protegerlos… incluso de lo desconocido.

A muchos papás les da más miedo el momento antes del estudio, que el estudio en sí. Imaginan a su hijo llorando, asustado, preguntando "¿me va a doler?", "¿me van a picar?". Y claro, uno no quiere ver a su pequeño con angustia.

Pero lo que tal vez no sabes es que hay formas muy sencillas y efectivas de prepararlos emocionalmente. A veces basta con cómo se lo dices. O con permitirle llevar su muñeco favorito. O con estar presente, tomándole la mano, como cuando cruza una calle.

He visto niños entrar con miedo… y salir diciendo que fue "como una sesión de fotos". He visto cómo el tono de voz de mamá, o la mirada tranquila de papá, cambian por completo la experiencia.

Usa objetos conocidos y juegos

Cuando el niño puede llevar al estudio elementos que ya forman parte de su vida —como su cobija, un peluche o su dinosaurio favorito— transforma un entorno desconocido en algo familiar y seguro. Ese objeto actúa como un "aliado silencioso": acostar primero al osito, por ejemplo, permite que el pequeño vea la exploración como un gesto cariñoso y reduce de inmediato la tensión.

Además, el juego simbólico potencia esta sensación de control: interpretar al médico con juguetes, simular un ultrasonido a su muñeco o imaginar que la máquina de rayos X es una cámara espacial convierte el procedimiento en una aventura lúdica.

Que el lugar inspire confianza

El entorno influye profundamente en la forma en que un niño vive un estudio médico. Un lugar lleno de aparatos, luces frías y adultos con batas puede parecer un planeta hostil si nadie le explica nada. Por eso, la sala debe transmitir calidez y humanidad: dibujos en la pared, colores amables, recibirlo a su altura y con su nombre, y describir cada paso con palabras sencillas convierten lo desconocido en algo comprensible y seguro.

Pequeños cambios de lenguaje y actitud dan al niño un rol activo y transforman el miedo en curiosidad. Decir "esta es la camarita para tomarte fotos por dentro" o invitarlo a ver su pancita en la pantalla lo hace sentirse partícipe de la experiencia.

Sé su apoyo, no su presión

Cuando un niño siente miedo durante un estudio médico, lo que más necesita es la presencia comprensiva de mamá o papá, no frases para "calmarlo" que minimicen su emoción. El papel de los padres es acompañar con paciencia y ternura, reconociendo el temor sin regaños ni presiones; un "aquí estoy, no estás solo" puede transformar su experiencia.

Tras el estudio, validar su esfuerzo—"fuiste muy valiente, estoy orgulloso de ti"—fortalece su autoestima y prepara el terreno para futuros retos.

Después del estudio, celebra

El momento posterior al estudio es tan significativo como el procedimiento mismo: representa el cierre emocional de una experiencia intensa. Un abrazo, una sonrisa o palabras como "¡qué valiente fuiste!" refuerzan la confianza del niño y le confirman que todo salió bien.

Estos pequeños rituales —ir por un helado, contar una historia divertida o dibujar juntos lo vivido— transforman el recuerdo del estudio en algo positivo: en vez de "me asusté", el niño registra "lo logré y mi familia estuvo conmigo".

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